No nací programador, pero desde que escribí mi primer script para un modelo 3D supe que el código sería mi forma de crear. Desde entonces no he parado de aprender y evolucionar.
Me mueven los proyectos ambiciosos, esos que desafían lo que sé y me obligan a ir más allá. Nunca me conformo: siempre busco mejorar y dar lo mejor de mí.
Cada proyecto personal ha sido un laboratorio de ideas, errores y logros que me han hecho crecer como desarrollador y como persona.
Los obstáculos no me frenan, me impulsan. Para mí, cada reto es una oportunidad de aprender, y lo enfrento con entusiasmo y determinación.